PAVOR, DOLOR Y LUTO

Pavor, dolor, luto, la cara dramática de los toros. Iván Fandiño ha muerto el sábado por la tarde en el hospital de Mont-de-Marsan a consecuencia de una gravísima cornada en la plaza de toros de Aire sur l’Adour. La cornada se produjo en el transcurso de la lidia del tercer toro, que le correspondió a Juan del Alamo. Iván hizo un quite en el capote y al rematarlo resbaló ligeramente. El toro le prendió, el torero cayó al suelo, rodó sobre si mismo en la arena y en ese momento el astado le pegó una cornada a la altura del pecho, en la parte derecha.

Todo ello duró apenas unos segundos. Fue llevado a la enfermería por miembros de su cuadrilla y el matador Thomas Dufau. Allí, se haría cargo de él el cirujano de la plaza. Pero dada la gravedad de la cornada fue llevado al hospital de Mont-de-Marsan. En el transcurso del trayecto Iván sufrió aparentemente dos paros cardiacos. El segundo fue fatal y no se le pudo salvar.

Aunque noticias alarmantes se propagaban en el callejón, nadie se percató del drama. La corrida, muy intensa, se desarrolló pues con “normalidad”. Juan del Alamo cortó una oreja. Thomas Dufau mató tres toros.

No se nos borrará nunca esa imagen del toro escarbando y buscando presa en la arena. Nos acordaremos también del éxito del torero vasco en el toro que abría plaza. Un toro exigente que supo someter con inteligencia y llevar con buen ritmo. La petición fue unánime y la vuelta triunfal.

A la familia de Iván y a sus allegados nuestro mas sincero pésame.

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