SEMILLAS DE FUTURO

Villaluenga del Rosario. Sierra de Grazalema. Provincia de Cádiz. Donde la cabra payoya y su famoso queso. Donde la plaza de toros rectangular, construida sobre roca en piedra seca y acunada por los relieves de la sierra del Caíllo.

En ella, el pasado sábado, se celebró la gran semifinal del vigésimo tercer ciclo de novilladas de las Escuelas Taurinas Andaluzas, que retransmite Canal Sur TV. Seis ilusiones nuevas, vestidas de alamares, para pasar el examen que proponían la media docena de erales de Ana Romero apartados para la ocasión. Oposición con sólo tres plazas –con lo que tres aspirantes han sido eliminados en una operación de descarte de la que en el momento de escribir estas líneas no se conoce el resultado– de cara a la final que se celebrará el sábado próximo.

En la frescura de su inmadurez, todos los chavales se mostraron como auténticas semillas de futuro. El que más me gusta de todos, El Lauri, de la Escuela Taurina de Lucena y al que ayuda El Cid, no tuvo sin embargo su tarde ante el novillo más complicado del encierro.

Un cultivador de temple es José Andrés Marcillo, de la escuela portuense de La Gallosina, que a la virtud de la despaciosidad une cierto regusto que añade visos artísticos a su forma de interpretar el toreo.

Competidor del anterior en torear despacio es Jesús Cuesta, de la Escuela Taurina de Sevilla. Muy sereno siempre, lo que le lleva a rozar la frialdad, pero con un poso de autenticidad y clasicismo que genera esperanzas.

Mucho me interesó la labor de Álvaro Passalacqua, de la Escuela Taurina de Málaga: una faena de menos a más en la que fue corrigiendo y ahormando las complicaciones del eral, entendiéndolo muy bien, para acabar disfrutándolo al final de la misma. Fue muy meritorio lo que hizo.

Pellizquitos de canela esparció Manuel Vera, de la Escuela Taurina de Jerez de la Frontera. Instrumentó naturales soberbios y algún que otro pase de pecho de cartel. Su labor con la mano zurda fue destacada.

Cerraba el sexteto, el triunfador de la tarde, de la invitada Escuela Taurina de Badajoz. Se anuncia Ismael Jiménez y se llevó el mejor astado de la novillada santacolomeña. Torea bien y hasta muy bien con el capote, y con la muleta se sintió toreando y disfrutó de cabo a rabo las buenas condiciones de la res. Mató a la primera y para él fueron las dos orejas del novillo, premiado con la vuelta al ruedo.

En el capítulo de las estocadas, salvo éste último, fallaron los demás en distinto grado, lo cual no deja de ser lógico en novilleros que están empezando y sólo han toreado sin caballos. Así y todo, cortaron una oreja Lauri, Marcillo y Passalacqua, mientras que Cuesta y Vera dieron la vuelta al ruedo.

El Jurado no habrá tenido fácil la decisión. Veremos quiénes son los tres afortunados que compiten en la final a celebrar en la cordobesa plaza de Almedinilla el próximo sábado, día 29.

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