ECUADOR DE SEPTIEMBRE

Traspasa la temporada el ecuador de septiembre, el mes por excelencia de las novilladas convertido hogaño en el de los indultos, hasta el punto de amenazar con convertir en norma lo que sólo debería ser excepción. Que yo sepa, tan sólo en ocho días –los que van del 8 al 15 de septiembre, ambos inclusive–, se han registrado cinco: el día 8, en Valladolid, El Juli indulta al cuarto toro de Daniel Ruiz; el 9, en Albacete, es Roca Rey quien obtiene el perdón del cuarto de Domingo Hernández; el 11, en Arganda del Rey, Carlos Ochoa indulta al cuarto novillo de Fernando Peña; el 12, en Baza, Juan José Padilla hace lucir el pañuelo naranja en honor al sexto astado de Jandilla, y el viernes 15, en Fuenlabrada, Francisco José Espada perdona la vida del segundo toro de Alcurrucén. Indultos a los que hay que añadir el acaecido el 3 de septiembre en Alcázar de San Juan, donde Miguel Ángel Perera paseó las orejas y rabo simbólicos del toro de Torrealta corrido en quinto lugar.

Hay quien sostiene que esto siempre es bueno para la Fiesta, sin embargo me da a mí que detrás de tanto indulto, además de los inevitables intereses particulares de ganaderos y toreros implicados, se divisa el plumero de un “buenismo” que lleva implícita la asunción o aceptación de buena parte del discurso animalista y su cacareado “maltrato animal”. Digo esto porque en no pocas ocasiones es la única manera de entender la concesión de tan alto premio a reses que por su juego en la lidia, salvo tal vez por su nobleza, no se han hecho acreedoras de ganarlo. Espero que –del mal, el menos– los ganaderos sean coherentes con sus criterios selectivos y no metan en las vacas a toros perdonados que lo único que pueden hacer es infestar el campo de mansos, algo que desgraciadamente ya ha ocurrido en otras ocasiones.

Lo que va de mes nos ha dejado otras muchas cosas, entre ellas la siempre nostálgica nota de la despedida. El sábado, 2 de septiembre, en la corrida goyesca de Ronda, se cortaba definitivamente la coleta Francisco Rivera Ordóñez, poniendo broche a su carrera de veintidós años de alternativa con las dos orejas conseguidas al sobrero de Jandilla que regaló. Y el viernes, día 15, en Almodóvar del Campo, ponía fin a su andadura por los ruedos del mundo el espectáculo cómico-taurino-musical “El Bombero Torero”, después de sesenta y cuatro años de hacer las delicias de chicos y grandes, de engordar los bolsillos de los empresarios con sus llenos y de servir de vivero a tanto aspirante a la gloria que, en su parte seria, consiguió placearse lo suficiente como para intentar después empresas mayores en el arte de Cúchares. Es una pérdida irreparable, que se lleva con ella una parte importantísima de la intrahistoria del toreo.

El dolor y el luto tampoco podían faltar en este mosaico septembrino. De hecho, el mes estrenaba calendario con la gravísima cogida, en la plaza peruana de Cotabambas, del novillero Rolly Pezo, a consecuencia de la cual perdió el ojo izquierdo y le dejó el cerebro sembrado de coágulos y esquirlas de huesos. Pero donde la muerte pondría esquelas a la Fiesta sería en Portugal. En el país hermano, dos forçados perdieron la vida en el desempeño de su profesión. El primero, Pedro Primo, a consecuencia de las graves lesiones sufridas durante una pega en la corrida celebrada el día 2 de septiembre en la plaza de Cuba; el segundo, Fernando Quintela, por el impacto sufrido en el coso de Moita de Ribatejo, la noche del 15 de septiembre. Descansen en paz y viva su memoria.

Sin embargo, no quiero que sea el duelo, sino el orgullo y la emoción quienes cierren este artículo. El pasado sábado, 9 de septiembre, durante la goyesca de Arles, un antitaurino saltó al ruedo con intenciones de agredir a El Juli, cosa que no llegó a ocurrir por la rápida intervención de las fuerzas de seguridad. No obstante, ante lo que el público arlesiano consideró una injerencia intolerable, una falta de respeto a su cultura y tradición, la plaza entera puesta en pie, como una sola alma, comenzó a cantar La Marsellesa. Las ardientes notas compuestas por Rouget de Lisle volvieron una vez más a reclamar libertad, igualdad y fraternidad e implícitamente respeto al toreo y su cultura. Lección de grandeza y orgullo que deberíamos tener muy en cuenta aquí en España.

Comments are closed