REVELACIONES DE UNA PLAZA DE PUEBLO

El pasado domingo fui a los toros en un pueblo de la sierra de Madrid: San Martín de Valdeiglesias. Quería ver a Juan Bautista, que ha cuajado como maestro y artista, y también me interesaba ver a Álvaro Lorenzo y a Joaquín Galdós, dos jóvenes promesas. Acerté respecto a Juan Bautista, que hizo una gran faena a su primer toro, malograda con la espada, y toreó toda la tarde con un trazo espléndido y una técnica soberana, la que no se ve. Cortó dos orejas a su segundo por una faena lista, que gustó a la gente. Los dos jóvenes, valientes, dieron muchos pases, hicieron faenas largas y me aburrieron. Pero me sorprendió y gustó el público: abierto, receptivo al toreo. Sólo jaleó el de Juan Bautista y a los otros dos solo los aplaudía cuando remataban las tandas. También me llamó la atención cómo valoraban la suerte de matar. Gracias a sus volapiés, Galdós cortó cuatro orejas y Lorenzo, una. Al arlesiano le dieron dos por una gran estocada en la suerte de recibir. La corrida de Fernando Peña, con trapío y vigor, tuvo mucho que torear, pero torear, lo que se dice torear, solo toreó uno de los tres. La gente, que premió a todos, también se dio cuenta. Me gustan las plazas de pueblo, retrocedo al pasado, cuando la afición era más receptiva y se valoraba la estocada.

fotos Dehesa brava

SANMARTIN1
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