[:es]INMUNDICIAS PONCISTAS[:fr]IMMONDICES PONCISTES[:]

[:es]

La pasada semana nos llegaba la buena nueva de que, atendiendo a la invitación hecha desde la empresa de la plaza México, José Tomás volvería a vestirse de luces el próximo 12 de diciembre para torear en dicho coso a beneficio de los damnificados de los seísmos que hace poco han asolado al país azteca.

El gesto fraterno, coherente con toda la larga trayectoria de generosa solidaridad que jalona la historia del torero, y que ha sido recibido con el natural beneplácito del grueso de la afición taurina, se ha visto empañado por insidiosas acusaciones vertidas desde la olla podrida de la crítica, donde algunos ganapanes carentes de escrúpulos no han perdido tiempo en culpar al diestro de Galapagar de haber quitado a Ponce del cartel, lo que ha encontrado presta amplificación en la cacofonía de las redes sociales.

Destaca entre ellos, uno que firma su inmundicia como ‘El Bardo de la Taurina’, quien, además de arremeter con baja intensidad contra los demás toreros españoles incluidos en el citado cartel, acusa al que irrespetuosamente llama ‘Pepe Tomy’ de excluir del mismo a Ponce “para evitar ser enjabonado por el valenciano”. Con total desvergüenza, se permite añadir que José Tomás no va a la México para ayudar a la causa, sino “por joder al Rey de la Plaza México, Enrique Ponce”. Y lo suelta gratuitamente, sin aportar prueba alguna y, tal vez, convencido en su estulticia de lo que está diciendo, pese a que una fuente como el diario ‘El Mundo’ sostenía que Ponce había declinado la invitación que le había hecho el empresario Javier Sordo, sin que de esto haya habido desmentido alguno por parte del diestro de Chivas.

Hace ya años que vengo sosteniendo que el “poncismo” es un movimiento tan dañino para la Fiesta como lo fue en su día el “currismo” recalcitrante, no sólo por la loa incondicional y, a veces, desquiciada de las supuestas virtudes del torero –cabal proyección taurómaca de lo políticamente correcto–, sino como filosofía beligerante contra el toreo y la figura de José Tomás. Esta fobia despacha sus asertos sin el aval de la mínima argumentación, lo que le permite sostener barbaridades como el supuesto miedo de La Estatua a “ser enjabonado por el valenciano”. ¿Se basa tal afirmación en hechos reales? Veamos.

Desde la corrida de Granada que torearon juntos el 8 de junio de 1996, hasta la de Alicante del 21 de junio del 2007, última vez que ambos compartieron paseíllo, Ponce y José Tomás han toreado juntos en 65 ocasiones, de las cuales Ponce se llevó en el esportón 71 orejas y 2 rabos, mientras que el de Galapagar cosechó 89 orejas y 3 rabos. Con un cómputo a su favor de 18 orejas y un rabo más que el valenciano, no creo que pueda sacarse la conclusión de que a José Tomás le asuste anunciarse con Ponce para no ser “enjabonado” por el mismo; en todo caso, con los datos en la mano bien podríamos sostener lo contrario. Deje el poncismo, pues, de seguir esgrimiendo tales mentiras.

En cuanto a la segunda acusación, no veo a José Tomás interfiriendo para “joder” a Enrique Ponce, más me pega que el hecho de que el empresario lo haya llamado antes que a nadie –para eso cuelga el “No hay billetes” donde no lo hace ningún otro y de lo que se trata es de acopiar dinero para los damnificados–, haya molestado al maestro de Chivas y haya declinado intervenir en un cartel en el que no iba a ir de figura principal. Y eso compromete la segunda afirmación de El Bardo, porque si Ponce realmente fuera “el Rey de la Plaza México” ni José Tomás ni nadie podría quitarlo de ninguno de los carteles que se anunciase en ella. Así que ni Ponce es tan “rey” como pretenden sus incondicionales ni las acusaciones de El Bardo son otra cosa que pura bazofia.

Ya lo decía Nietzsche: “Lo que repta envidia a todo lo que vuela.” Y José Tomás lo hace alto, muy alto.

[:fr]

La semaine dernière nous apprenions la bonne nouvelle que répondant à l’invitation faite par les organisateurs des arènes de Mexico, José Tomás remettrait l’habit de lumières le 12 décembre prochain pour y toréer au bénéfice des sinistrés du récent séisme dans le pays aztèque. Ce geste fraternel, cohérent avec la longue trajectoire de générosité solidaire qui jalonne l’histoire du torero, qui a été accueilli naturellement avec le soutien de l’ensemble du monde taurin, a été terni par les insidieuses accusations versées par cette marmite pourrie de la critique, où certains malotrus ont immédiatement accusé le torero de Galapagar d’avoir enlevé Ponce de l’affiche, ce qui a été amplifié sur les réseaux sociaux.

Notamment l’un d’eux qui signe ses immondices avec le surnom de « El Bardo de la Taurina », qui hormis le fait de critiquer de façon sous-jacente les autres toreros espagnols inclus sur cette affiche, accuse celui qu’il surnomme outrageusement « Pepe Tomy » d’exclure de ce festival Ponce «pour ne pas prendre le risque d’être écrasé par le torero de Valence ». Et il le dit comme ça, sans l’argumenter, et peut-être convaincu de l’incongru de son affirmation, même si une source comme le journal « El Mundo » avait soutenu que Ponce avait décliné l’invitation faite par l’organisateur taurin, Javier Sordo, sans que cela ait été démenti d’aucune manière par le torero de Chivas.

Cela fait des années que je pense que le « poncisme » est un mouvement aussi nocif pour la corrida que le fut en son temps le « currisme » récalcitrant, non seulement en raison de sa louange inconditionnelle, et, parfois, déséquilibrée des vertus supposées du torero- exacte transposition tauromachique du politiquement correct- mais comme une philosophie belligérante contre la tauromachie et la personne de José Tomás. Cette phobie lance ses assertions sans l’aval de la moindre argumentation, ce qui lui permet de soutenir des thèses ahurissantes comme celle de la peur de « La Statue » d’ « être écrasé par le Valencien ». En quoi se base cette affirmation ? Voyons.

Depuis la corrida de Grenade qu’ils ont toréé ensemble le 8 juin 1996, jusqu’à celle d’Alicante le 21 juin 2007, dernière fois où ils ont partagé le paseo, Ponce et José Tomás ont toréé ensemble 65 fois, au cours desquelles Enrique Ponce a remporté 71 oreilles et 2 queues, tandis que le torero de Galapagar a récolté 89 oreilles et 3 queues. Avec au total en sa faveur 18 oreilles et une queue de plus que le Valencien, je ne crois qu’on puisse tirer la conclusion comme quoi José Tomás craigne de se retrouver à l’affiche avec Enrique de peur de se voir «écrasé » par lui ; en tout cas avec ces chiffres en main on pourrait soutenir le contraire. Ne tenons pas compte du poncisme quand il verse de semblables mensonges.

En ce qui concerne la seconde accusation, je ne vois pas José Tomás interférant pour faire du mal à Enrique Ponce, il me semble plutôt que l’organisateur l’a appelé avant quiconque –raison pour laquelle il ne reste plus un seul billet ce qu’aucun autre torero n’est capable de faire et s’agissant surtout de trouver un maximum d’argent pour les sinistrés- ce qui a sans doute dérangé le maestro de Chivas qui a décliné d’intervenir dans un spectacle où il ne serait pas la vedette principale. Et cela compromet la seconde affirmation du Bardo, car si Ponce était réellement « le roi des arènes de Mexico » ni José Tomás ni personne n’aurait pu le virer de ces affiches. Ainsi donc Ponce n’est pas aussi roi comme le prétendent ses inconditionnels et les accusations du Bardo ne sont autre chose que des propos orduriers.

Comme le disait Nietzche : « celui qui rampe jalouse tout ce qui vole ». Et José Tomás vole haut, très haut.

[:]

Les commentaires sont fermés.