FERIA DE FALLAS. 2 NOVILLADAS. ME GUSTÓ JORGE RICO

Dos novilladas (lunes y martes), seis novilleros (Jesús Chover, Alejandro Gardel, Ángel Tellez, Toñete, Jorge Rico y Marcos) y doce novillos (6 de Fernando Peña y 6 del Freixo –El Juli-). Todos los novilleros estuvieron bien, pero solo me gustó Jorge Rico. ¿Por qué? Porque es torero, tiene clase, elegancia, naturalidad, y, además, atesora el don del toreo. Se las vio con dos deslucidos utreros de El Juli y no pudo triunfar. No me importó. Al 1º de la tarde le hizo un quite por chicuelinas de oro, y al 2º, su primero, le dibujó con la muleta media docena de carteles del toros. Fueron unos instantes en los que se concentró el toreo grande. Será gente.

Lo demás, correcto, sin interés, aunque Jesús Chover sí marcó la diferencia porque, mimetizado por su apoderado, El Soro, animó a la concurrencia. Parecía un torero populista de hace cuarenta años. Se agradeció el contraste. Fue el triunfador de las dos novilladas. El resto de los jóvenes espadas, encorsetados en los tres tercios, sabían torear sin decir nada. Eran como actores que pasan letra pero no saben interpretar. Digamos que en el mejor de los casos hacían el toreo, aunque por desgracia nunca lo decían. O sea, seis actores en busca de personaje, de ser ellos mismos. Ninguno sabía la frase certera de Orson Welles: “el torero es un actor al que suceden cosas reales”. ¿Qué les sucedía a ellos? Algo muy aburrido, novillos nobles, sin casta, lo que les disculpa. Solo hubo tres bravos, dos de Fernando Peña y uno de El Juli. A éste, el debutante Marcos le cortó una oreja a base de pases, algunos bien hechos, pero ninguno bien dicho. De tanta mediocridad nos redimió la excepción: Jorge Rico.

Comments are closed