GRAN TARDE DE PEPE MORAL CON LOS “MIURAS”

Sevilla, 22 de abril. La corrida de Miura fue de Miura. O sea, mala y, por eso mismo, emocionante. Es verdad que cumplieron en varas y aportaron movilidad en los dos primeros tercios. Pero dicha movilidad no significó bravura. Los dos más potables, 2º y 4º, mostraron una desigual nobleza en la muleta y le sirvieron a Pepe Moral para hacer dos buenas faenas. En la primera hasta se relajó en naturales de buen trazo que no pudo rematar con igual temple porque hasta ahí no llegaban las embestidas. Puso siempre lo que los toros no ponían y estuvo a punto de cortar dos orejas a su segundo, pero la presidenta exigió, sin duda, que lo hubiese toreado como si fuera un buen “juanpedro”. Cosas. En el 6º, peligroso, con genio defensivo, estuvo demasiado voluntarioso. El sevillano de Los Palacios merece torear otro tipo de toros. Es decir, bravos.

A su oponente, Manuel Escribano, la suerte le volvió la espalda. Sorteó tres toros imposibles –el 5º fue desechado por flojo- y un sobrero todavía peor. Fue en tres ocasiones a por gayola, banderilleó con lucimiento y mató bien, al igual que su compañero de terna.

Pero la gente lo pasó bien. El peligro es la sal –ojo, no el guiso- de la Fiesta. Y eso no se les puede negar a los “miuras”.

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