SEVILLA, 13 Y 14 DE ABRIL; CORRIDAS DE EXPECTACIÓN, CORRIDAS DE DECEPCIÓN

En el último tramo del invierno y lo que llevamos de primavera llueve sin parar, el campo está embarrado y los toros, tristes. Además, entumecidos de remos y patas. Si son solo nobles, tienen media embestida, y si son bravos, su poca fuerza los disuade. Fue lo que ocurrió con la corrida de García Jimenez, que además acusó falta de raza. Toreros tan buenos como Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante y Roca Rey poco pudieron hacer con ella. Destacó Talavante con el toro de más fuelle y menos casta, porque lo acarició con prestancia y torería. Roca Rey emocionó al tendido mientras le duró su primer toro. Y Perera se las vio dos dos cornudos de nulas embestidas.

La corrida de Victorino tuvo al menos emoción. Si bien los toros carecían de vigor, en cambió les sobró peligro y malas intenciones. A los dos más potables, pero que duraron muy poco, Manuel Escribano y Daniel Luque les extrajeron más de lo que tenían. Junto a ellos, Antonio Ferrera estuvo en maestro y sin posibilidades de triunfo. O sea, seis grandes toreros y una docena de toros inservibles.

Conclusión: Sería deseable que reapareceiera la Venta de Antequera, donde los toros se recuperaban, bebían y comían, y salían después al ruedo repuestos del viaje.

Mañana será otro día.

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