SEVILLA, 19 DE ABRIL. LA BELLEZA INCOMPLETA

Tras dos días de apoteosis con El Juli, Manzanares y Talavante, el público esperaba otro día de toreo total. No tenía en cuenta que la tauromaquia es un arte contra el azar. Y a veces, la suerte juega en contra. Hoy lo han hecho los toros de Jandilla, fljos de patas y faltos de bravura, un lote que hubiera supuesto el fracaso de muchos toreros. Pero Antonio Ferrera, El Juli y Roca Rey han salido indemnes del trance. Mejor aún, hemos visto un gran toreo a la verónica de Ferrera, una apasionante faena de El Juli a su primer toro, en la que logró convertirlo de mansurrón a bravo, una faena para estudiar en las escuelas de tauromaquia, premiada por el público con una oreja que negó un obtuso presidente. A esta dos buenas actuaciones debemos añadir la de Roca Rey, inspirada y emocionantísima en quites y con la muleta. Sobre todo en el sexto de la tarde, un bello y noble mulato que huía hasta de su sombra, y al que Andrés, pase a pase, le tapó el mundo con la muleta y lo dejaba huir entre tanda y tanda. Si acierta con la espada a la primera hubiera cortado oreja. Pero la tarde estuvo vacía de trofeos, y vacíos se fueron los espectadores, que no los aficionados. La magia del toreo impuesta a toros adversos les acomapañó hasta las tertulias de la Puerta del Príncipe.

Los comentarios están cerrados.