LAS CLAVES DE SAN ISIDRO. CUESTIÓN DE PORCENTAJE

Madrid, 22 de mayo. Cinco toros de El Ventorrillo y uno de Valdefresno. Curro Díaz, Morenito de Aranda y David Mora. En el fondo, el toreo es cuestión de porcentajes. Cuánto pone el torero y cuánto pone el toro. Los buenos toreros son generosos, siempre ponen más que el toro. Y los malos toreros, aunque sean buenos artistas, siempre necesitan que el toro ponga mucho más. Pero con la corrida de El Ventorillo la ecuación no resultó tan clara. Hubo algún toro infame, como el 1º, con el que Curro Díaz puso 95 y el toro 5, y hubo otro desconcertante, como el 4º, un barrabás en los dos primeros tercios que cambió a obediente a mitad de la faena de muleta, gracias al de Linares, quien entonces se aburrió, algo comprensible dado los mostrencos que ha sorteado en Madrid. También hubo toros que empataron a porcentaje con su matador, como el 3º y el 6º que lidió David Mora. El madrileño debería haber triunfado, pero toreó feo con la muleta. Y hubo dos toros que pusieron mucho, el 2º y el 5º, sobre todo este, bravo y con clase, de Valdefresno. Pero Morenito de Aranda, con el temple acelerado y el trazo corto, los destempló y acortó sus embestidas.

 El público midió con exactitud lo que ponían toros y toreros. Pero no hizo lo mismo en el tercio de varas. Se picó bastante bien, los caballos se movieron bien, dieron el medio pecho en el cite, se embrocó al estribo, se manejo con ajuste la mano izquierda y si algunos puyazos no cayeron en su sitio, fue por algún regate del toro al final de su viaje. Sin embargo, se pitó siempre a los picadores y se les dijo que eran malos cuando salían del ruedo. Personalmente, lo único que les reproché es que no castigaran más a los toros. Esta vez sí, lo pedían su fuerza y falta de clase. De modo que también falló otro porcentaje, el de castigo en varas.

La tauromaquia es cuestión de porcentajes. Y cuando se equilibran surge el toreo.

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