LAS CLAVES DE SAN ISIDRO. GRAN NOVILLADA DEL CONDE DE MAYALDE

Madrid, 21 de mayo. Seis novillos del Conde de Mayalde. Pablo Atienza, Alfonso Cadaval y Toñete. Los novillos condesos lo tuvieron todo: bella lámina, variadas capas, armónica encornadura, fuerza, fondo, bravura y, cuando se los toreó bien, clase. Los tres novilleros debieron salir a hombros, porque cada uno tuvo su toro. Pablo Atienza, el 4º, Alfonso Cadaval, el 2º, y Toñete tuvo dos, el 3º y el 6º. Pero solo éste cortó una oreja al último de la tarde, por una faena que sucedió en medio de un diluvio y la dramatizó. Toñete destacó por dos virtudes, tiene un trazo elegante y un sentido innato del temple. Le falta, quizá por inexperiencia, la intuición del sitio (colocación, distancia, altura -perder un paso, o dos, o ganarlos-) y por ello se desacopló con su  magnífico primer novillo. Pero es un novillero prometedor. Pablo Atienza dijo poco, pero a su segundo oponente, cuando mediada la faena el novillo se templó, le dio pases muy lentos y buenos. Y Alfonso Cadeval puso mucho empeño en triunfar y casi lo consiguió con su primer novillo. Pero mata con los ojos cerrados. O demasiado abiertos.

Tópica conclusión: antes los novilleros iban “toreados” a Madrid, hoy van para poder torear. El mundo al revés.

Los comentarios están cerrados.