MADRID, 5 DE JUNIO. LAS VENTAS RESPETA LOS TOROS “TORISTAS”, AUNQUE DEFRAUDEN

Seis toros de José Escolar. Rafaelillo, Fernando Robleño y Luis Bolívar. Los “Santacolomas”, los “Saltillos” y, probablemente, los “Albaserradas”, tienen bula. Y me parece bien. Se respeta que salgan en su tipo y con los limitados pitones que la naturaleza les dio. Se respeta que pierdan a veces las manos y que prácticamente todos sean mansos. Se ignora que salgan casi siempre huídos del caballo si antes fueron a la suerte de lejos, lo que casi siempre ocurre porque sus lidiadores así los colocan.

Y, por lo general, se les aplaude en el arrastre aunque topen más que embistan, deparramen la vista ante el cite como mansurrones, y si acuden al hombre y no al engaño que los reta, acorten sus envites, los repongan, apenas pasen del segundo muslo del torero. Pero esto ya no me parece bien. Los aficionados toristas de Madrid confunden el genio, que procura una agresividad defensiva, con la casta que entraña una agresividad ofensiva.

La corrida de José Escolar tuvo más genio que casta, una agresividad defensiva, lista, a la caza del hombre, lo que emocionaba al tendido y desasosegaba al torero. Fue una pena ver cómo Rafaelillo navegaba a la deriva ante sus dos sabios oponentes. Fue lamentable ver a un torero tan bueno como Fernando Robleño no dejar sobre el ruedo más que atisbos de su clase y su destreza. Y fue decepcionante comprobar que los largos y espléndidos muletazos de Luis Bolívar al sexto de la tarde no se podían ligar porque entonces el toro reponía y hacía hilo, arrepentido de haber embestido. En este toro la gente se divirtió con un show poco torero del picador, con un tercio de banderillas muy meritorio y con un tercio de muleta en el que casi fue posible el toreo.

Seamos claros: el ciclo torista de la Feria está siendo un coñazo. Confiemos, la esperanza nunca se debe perder, que los “Santacolomas” y los “Albaserradas” que quedan por ver salven el honor de las corridas “duras”. Duras por mansas, no por bravas.

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