BILBAO 2018, CORRIDAS GENERALES. CONCLUSIONES DE LA PRIMERA PARTE DE LA FERIA

1ª Conclusión: Tres aforos semivacíos en los tres primeros festejos: la corrida de rejones y los dos primeros festejos de a pie y unas gran entrada en le tercera. Lección: en Bilbao solo debe programarse a la figuras del toreo. Llenaron Ponce, Manzanares y Roca Rey. No interesaron los rejoneadores, ni Manuel Escribano, Fortes, Álvaro Lorenzo, Román, Gonzalo Caballero y Luis David Adame. Es decir, en Bilbao hay pocos aficionados y un gran público potencial. Por eso, las ganaderías de Victorino Martín y Torrestrella tampoco concitaron a nadie. Un consejo: a los toreros emergentes –necesarios- hay que programarlos uno a uno, con dos figuras.

2ª Conclusión: Ni el buen toreo de Fortes, ni la lidia total de Escribano, ni la gran capacidad de Lorenzo, ni el valor de Román, ni la vistosa variedad de Adame sacaron al toreo de su adormecido gueto, y eso que, supuestamente, solo los vieron los aficionados. ¿Hay afición? Varios toros excelentes de Victorino pasaron desapercibidos, pero entusiasmó la guapa y mansurrona corrida de Torrestrella. Da que pensar.

3ª Conclusión: En la tercera corrida de a pie, con Ponce, Manzanares y Roca Rey, hubo aficionados y público, lo que siempre ha sido la Fiesta. Y con un mal lote de Núñez del Cuvillo, inválido, desesperante, el joven Roca Rey puso a la plaza a revienta calderas, la embriagó de toreo y la emocionó. Aunque por pinchar antes de matar de una estocada al toro no cortó oreja, puso por fin a la plaza en pie, la sacó de sus casillas y presagió que la segunda parte de la feria puede regalarnos gratas sorpresas. Crucemos los dedos, la Fiesta necesita una buena feria de Bilbao.

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