FERIA DE BILBAO (2) MALOS TOROS, BUENOS TOREROSFERIA DE BILBAO (2) MAUVAIS TOROS, BON TOREROS.

¿Quién lo ha pasado mal en la plaza de Bilbao? Desde luego, el aficionado no. Tal vez cierta parte del público, esos espectadores que necesitan el certificado de las orejas para estar seguros de lo que han visto. ¿Y por qué no lo ha pasado mal el aficionado? Porque hubo toros. Malísimos, eso sí*. Pero bien presentados y con muchos cuernos. Y, sobre todo, porque hubo toreros muy buenos, que ofrecieron grandes actuaciones. En cabeza, Roca Rey, el líder de la temporada, que dio dos tardes de clamor. Y junto a él, Diego Urdiales, el postergado diestro riojano, al que correspondieron los dos únicos toros potables de las siete últimas corridas. Pero también El Juli, que hizo un toreo excelso con el toro menos infame de los cuatro que sorteó. Y se justificaron Ponce, Manzanares, Castella, Perera, Garrido, Marín con ganado digno de matadero industrial. Y cómo no, también se salvaron del reproche, Chacón, Moral, que hizo una gran faena a un sobrero de Salvador Domecq, y Leal, frente a la letal mansada de Miura.

¿A qué viene entonces tanta decepción? Primero, a que las expectativas despertadas por los carteles eran más altas. Segundo, a que en Bilbao la gente ya va poco a los toros, lo cual es lógico: en la capital vasca, la fiesta solo existe una semana al año y antes, los aficionados seguían la temporada a través de unos medios informativos que ya no la cubren. Y teercero, porque a los informadores, los que crean opinión, les asusta decir que lo no premiado ha sido muy bueno. Malos tiempos para la tauromaquia: pocos aficionados y pusilánimes informadores.

* Un suspenso general para Núñez del Cuvillo, Garcigrande, El Parralejo, Victoriano del Rio y Miura, más cuatro toros suspendidos y dos con alta nota de Alcurrucén.

Qui a passé de mauvais moments aux arènes de Bilbao ? En tout cas, ce n’est pas l’aficionado. Peut-être une certaine partie du public, ces aficionados qui ont besoin du certificat des oreilles pour être sûrs de ce qu’ils ont vu. Et pourquoi les aficionados n’ont-ils pas été déçus ? Car il y a eu des toros. Très mauvais, il est vrai*. Mais bien présentés et avec beaucoup de cornes. Et surtout parce qu’il y eut de très bons toreros avec des grandes prestations. À leur tête, Roca Rey, leader cette saison, avec deux après-midis grandioses. Et, avec lui, Diego Urdiales, torero manquant de contrats, à qui échurent les seuls deux toros potables des sept dernières corridas. Mais aussi El Juli, qui excella face au toro le moins infâme des quatre qu’il affronta. Justifièrent leur présence Ponce, Manzanares, Castella, Perera, Garrido, Marín avec du bétail comme celui d’un abattoir industriel. Et bien entendu on ne peut rien reprocher à Chacón, Moral, qui fit une grande faena à un sobrero de Salvador Domecq, et Leal face à une létale et mansa corrida de Miura.

Alors pourquoi autant de déception ? D’abord car les attentes étant grandes au vu des cartels, puis car les gens à Bilbao vont moins aux arènes, ce qui est logique : dans la capitale basque, la corrida n’existe qu’une semaine par an et avant, les aficionados suivaient la saison à travers les médias qui ne les informent plus. Et en troisième car les informateurs, ceux qui créent l’opinion, craignent de dire que ce qui n’a pas été primé a été très bon. Mauvais temps pour la tauromachie : peu d’aficionados et des informateurs vacillants.

*Mauvaises notes générales pour Núñez del Cuvillo, Garcigrande, El Parralejo, Victoriano del Rio et Miura, plus quatre toros en dessous de la moyenne et deux notoires de Alcurrucén.

Les commentaires sont fermés.