UREÑA, TODO TEMPLE

Bayona 15 Agosto 2018. Los toros de Antonio Bañuelos salieron muy cuajados, aunque no excediesen los 500 kilos, bien armados pero reticentes a embestir, incluso alguno huidizo. Un comportamiento ingrato para los toreros sobre todo porque en conjunto resultaron bastante insípidos y sin transmisión. Dificil en estas condiciones de triunfar pero Paco Ureña consiguió cortar una oreja e incluso pudo haber salido por la puerta grande. Su arma : la suavidad. Se habla mucho de él a proposito de la pureza de su toreo, de su conexión con el público cuando se deja llevar por la emoción, pero lo que sobresalió de su actuación en Bayona fue un temple embaucador. Paciente en sus dos faenas, enseñándole a los astados, pase a pase, a embestir, aunque no lo quisiesen. Logró hilvanar los muletazos en dos faenas que fueron a mas, muy medidas, de una exquisita delicadeza. Sin embargo la música que acompañó la primera resultó perturbante porque la interpratación por parte de la banda de el tema « La misión », de Ennio Morricone, no tenía nada que ver con lo que acontecía en el ruedo.

Destaquemos también, por parte de Ureña, dos estocadas sensacionales, la primera tras un pinchazo y de una ejecución perfecta, y la segunda, fulminante, que contribuyó sin duda a la concesión del trofeo.

José Garrido mostró personalidad y entrega, pero ello no le bastó para imponerse. Hizo un esfuerzo importante en su primero, se llegó a montar encima de él, pero una desprendida le privó de un trofeo que le fue pedido y curiosamente el público silenció tras el arrastre su labor. El último de la tarde no humilló en ningún momento, ni para la estocada, y pese al empeño de Garrido, no se le pudo sacar nada.

Juan Bautista había triunfado la víspera en su encerrona de Dax y esta vez no tuvo el mismo exito con los de Bañuelos. Aseado y prudente ante su primero, el otro toro de su lote no cesó de calamochear, con mucha violencia, y el torero de Arles optó por abreviar lo que provocó los pitidos de parte del público que le esperaba con mucha ilusión.

Señalemos también que los burladeros de la plaza fueron decorados en este corrida goyesca por el artista de Culler, Juan Bejas, con pinturas de mucho color que recibieron, inevitablemente, algunas cornadas de los toros, y provocaron, como suele acontecer, división entre los aficionados.

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