MADRID. FERIA DE OTOÑO 1ª PARTE. BUEN COMIENZO DE FERIA

Como saben, en esta feria los toreros aceptaron sortear las ganaderías. Y el bombo se reveló como un buen programador. Todos los carteles tuvieron “química”. Alejandro Talavante, fue la única figura que aceptó el reto: ¿convocaron a otras? Los toros embistieron mucho, pero mal. Salvo un novillo de “Fuente Ymbro”, llamado “Jurista”, de clase y bravura extraordinarias. Los demás, astados de Victoriano del Rio y de Puerto de San Lorenzo, no me gustaron.

Comento la actuación de los toreros por orden de importancia. Talavante hizo la mejor faena de la primera parte del ciclo. Su primer toro, de Victoriano, poco picado y con mucha movilidad, no prometía nada. Pero Alejandro apostó desde el primer pase de muleta. Le lidió mientras toreaba. Natural tras natural, redondo tras redondo, le enseñó a embestir con fijeza y le templó hasta obligarle a colaborar en un toreo profundo, autoritario, inspirado, de figurón del toreo. Lo mató de un pinchazo y estocada. En Madrid, hace tres o cuatro décadas, habría cortado dos orejas. Hoy, sólo saludó desde el tercio. Bochornoso. Su segundo enemigo fue un inválido y abrevió.

Otra gran faena fue la de Ginés Marín a un toro de genio agresivo y baja casta, al que su mando obligó a embestir con fijeza. Le hizo un toreo profundo y de excelso trazo. Pero le mató de una buena media, antaño tan valorada como la entera, y por eso sólo dio una vuelta al ruedo. Bochornoso.  Su segundo oponente le infirió una cornada en la cara y le retiraron a la enfermería.

Pablo Aguado hizo el mejor toreo de capa en lo que va de feria, por verónicas templadísimas y chicuelinas elegantes. A su segundo, un toro manso y fiero, con mucho sentido, le hizo una faena muy intensa, de mucho valor e inteligente torería, y le cortó una merecidísima oreja. Opino que aquí hay torero grande.

Otro gran torero es Emilio de Justo. Ante dos enemigos muy serios y muy deslucidos, se impuso con capote y muleta. Les hizo dos faenas de mucho mérito. Y los mató con dos estocadas de libro, emocionantes, perfectas, torerísimas. Cortó dos orejas y salió por la Puerta Grande con todos los honores. Además, Emilio es un torero con clase.

Román protagonizó una excelente actuación frente a dos toros deslucidos y muy agresivos. Sufrió una dramática voltereta y fue muy aplaudido.

Los novilleros Juanito y Francisco de Manuel, ante cuatro novillos-toros de Fuente Ymbro muy deslucidos, causaron una buenísima impresión. No así su compañero, Pablo Mora, a quien se le fue “Jurista”, un toro de consagración.

Conclusiones: Gran primera parte de la Feria. Muy buenos toreros, que se entregaron hasta la inmolación. Toros serios, grandes y muy armados, pero de baja calidad y poca bravura. Y un público desconcertante, reprimido en su adhesión al toreo y entregado a las faenas de mérito. Nada que ver con la afición madrileña de antaño, exigente pero receptiva y desinhibida en su valoración del buen toreo.

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