ZARAGOZA FINAL INCANDESCENTE

La sucesión de acontecimientos mayores, la emoción desbordante y la calidad de las actuaciones han hecho historia que quedará grabada en los anales de la feria de El Pilar. Por otro lado, fue un exito popular y comercial, con dos llenos de no hay billetes, el sábado y el domingo, y varios entradones. BBBB

La emoción : la despedida de Padilla. El Pirata tuvo la suerte de que le correspondió un excelente lote de Nuñez del Cuvillo par dia tan señalado. Aunque no se luciese en banderillas y estuviese claramente por debajo de un extraordinario toro de Cuvillo, el jerezano sacó a relucir todos sus argumentos : toreo de rodillas, circulares de espalda, desplantes espectaculares, ese inventario del toreo barroco, tremendista del que se ha convertido en un icono, en definitiva popular (y no se trata de una palabrota). Una estocada entera y dos orejas recompensaron sin duda mas lo que ha representado el hombre que lo sucedido en el ruedo. Padilla el modesto, el resucitado, se convertía así en una estrella consagrada que ha entrado en el panteón de las glorias taurinas : quién podría negarle ese estatus ?

La emoción también, el estupor tras el anuncio de la retirada de Talavante con un tweet sibilino tras una tarde toros en la que estuvo cumbre. Con ese temple y originalidad, esa manera de hacer las cosas que no se asemeja a nadie, de salirse del guión marcaron esa última tarde de la feria. Fue sin duda el triunfador moral, con el público subyugado por su arte. Parecía haber alcanzado su cumbre artistica y he aquí que anuncia su despedida !

Seamos justos : Manzanares también tuvo grandes momentos en esa corrida. Sin embargo algo por debajo de su actuación de Sevilla, aunque sus dos prestaciones, tanto de capote como de muleta, fueron marcados por esa clase, esa elegancia mágica y ese sentido de la cadencia que cautivaron la Misericordia. Dos faenas breves, muy clásicas con la faceta mas artística del torero alicantino. Probablement le hubieran dado mayor recompensado si hubiera esa eficacia suya habitual con la espada.

La vísipera, decepción con El Juli. Julián apostó fuerte en su encerrona con seis toros. Pero las cosas no salieron. El toro reseñado de Alcurrucén desapareció por la mañana, los de Nuñez del Cuvillo y Juan Pedro fueron devueltos. El ejemplar de Los Maños, mal rematado, le planteó problemas y se vio a un torero marcado por los años, falto de ese entusiasmo y esa voluntad de ganar que hicieron su reputación. Fue largo, repetitivo, sin alma y cuestiona su futuro : el madrileño seguirá siendo capaz de llevar el peso de una temporada como lo ha hecho a lo largo de estos veinte años ? Pasó su tiempo y es hora de que pase el testigo ? Tras esta encerrona tan esperada probablemente su poder se haya visto mermado.

Dadle sitio a los jóvenes, dirán los impertinentes, aunque la víspera, Enrique Ponce, 47 años, ante una excelente corrida de Núñez del Cuvillo dio una lección de toreo que dejó boquiabiertos a los espectadores del coso de Pignatelli. Una clase magistral ante un animal huidizo pero encastado por el que nadie hubiera apostado. El brujo de Chiva le recetó una lidia completa, dándole la vuelta a la tortilla con serenidad : inteligencia en la lidia, elegancia y aficion también que le llevaron a rematar su faena con sus célebres poncinas que exigen una condición física irreprochable. La segunda oreja fue pedida con insistencia, sin embargo el rigor excesivo del Palco de Zaragoza se la negó. Diego Urdiales decepcionó y Perera hizo su toreo con el mejor de los seis, es decir mostró su autoridad, un aguante de hierro al que le faltó algo de fibra, o ese carisma que atesora los grandes del toreo.

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