ADRIEN SALENC INTERESO EN MADRID

El novillo de José Luis Pereda que correspondió a Adrien Salenc era un toro. Bien armado y musculado, además de fuerte era bravo. Vertiginoso sobre el capote del nimeño, quien en vez de pararlo y fijarlo prefirió, erróneamente,  torearlo a la verónica, demostró su fuerza en varas.

Con idéntico ímpetu llegó a la muleta. Y tuvo mucho mérito del trasteo de Adrien, porque después del violento primer muletazo de cada serie, los siguientes, embarcados, mandones, de bello trazo, entusiasmaron con justicia al público. La faena fue de alto nivel en su comienzo, bajó de ajuste en su fase central y volvió a subir de temperatura a su término. Fue una lástima que fallara con la espada -la verdad, mata mal- porque habría conseguido triunfar en Madrid.

Juan Carlos Carballo, con un mal lote, demostró estar muy puesto. Y a Jesús Díez «El Chorlo» se le vio muy verde. La novillada de Pereda, mansurrona, deslucida excepto en el primer utrero que correspondió a Salenc.

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