MALA CORRIDA DE VICTORINO MARTIN

Hubo cuatro toros feos, los cuatro primeros, y dos en el tipo de la ganadería, los dos últimos. Estos embistieron con clase y bravura. A veces la tauromaquia tiene lógica.

A veces no la saben usar los toreros. Porque Pepe Moral se cargó al que se lidió en quinto lugar con unos muletazos iniciales tan largos, tan obligados, tan de castigo que acabaron con las pocas fuerzas del bravo. El toreo debe conjugar la voluntad con la inteligencia. Y Octavio Chacón se cargó al sexto porque lo lidió mal en el primer tercio, lo picó demasiado para que se luciera un picador con buen tino en la mano y nulo manejo del caballo. Con la muleta se le le vio sin pulso, sin recursos. Chacón es un torero vistoso con los toros peligrosos, a la defensiva. Con los buenos, no interesa.

El mejor espada de la tarde fue Fernando Robleño, valiente con su primer e imposible manso. Y extraordinario con su segundo, un autobús de dos pisos, tan basto en su agresividad como feo en sus hechuras. Le aplaudieron, pero no lo suficiente.

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