PABLO AGUADO : QUE GRAN ESPERANZA

Se llenó la plaza de toros de Gamarde para esta primera gran cita de la temporada en el suroeste francés en la que se encontraron muchos empresarios taurinos y toda la crítica de esta región gala. Es decir la importancia que puede tener este tipo de acontecimientos, en los albores de la temporada, con muchos carteles aún por hacer.

Repercusiones tendría que haber tras el  triunfo mayúsculo del sevillano Pablo Aguado. Toreo de seda y al ralentí con el capote saboreado por la afición por su solera, esos aromas del sur inconfundibles y su exquisitez. Con un temple y un sitio privilegiados.

Con la muleta lo bordó, expresando sentimiento y hondura en cada muletazo. Se le hubiera premiado con dos orejas o mas del buen toro de Castillejo de Huebra si lo hubiese matado. Aún así se le concedió una oreja tras pinchazo, media estocada y descabello, prueba del impacto de su faena. En la otra, se vio la faceta mas técnica de Pablo Aguado ante un cinqueño de este encaste Murube que rechazaba embestir. Faena de peso, buscando esa segunda que a la postre le permitiría salir después de estoquear esta vez al toro como es debido. Pablo Aguado ha demostrado, una vez mas, que es una de la mas firmes promesas y que tras sus comprisos en Sevilla y sus tres en San Isidro podría auparse a los primeros puestos del escalafón.

David Galván vino en sustitución de Daniel Luque pero no convenció. Tiene buen corte, buen gusto, pero su toreo algo pinturero fue en detrimento de la lidia y no pesó en sus toros. Cortó una oreja generosa y protestada en su primero tras una buena estocada. En el siguiente hubo mayor entrega pero poco eco.

José Garrido se mostró voluntarioso y tenaz aunque por momentos algo insípido. Llamó la atención con una larga cambiada de rodillas y unas verónicas sentidas pero en el aspecto puramente artístico, poco mas que señalar. Hay que decir que le tocó el peor lote de la tarde. Sus esfuerzos fueron recompensados con una oreja tras despachar al quinto de una estocada fulminante.

En los corrillos de aficinados a la salida de plaza había un solo nombre en boca de todos : Pablo Aguado.

Señalemos el percance de la yegua « Dama », de la cuadra de Bonijol, herida por el sexto toro en el cuello, accidente espectacular pero menos grave de lo que se podía suponer.

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