SEVILLA DOMINGO DE PASCUA : MAESTRIA Y VALOR

La corrida de Victoriano del Rio, bien presentada en conjunto, mostró nobleza, clase pero su bravura no se sublimó. El quinto toro, protestado por parte del público por su aparente flojedad, resultó a la postre el mejor. Manzanares lo entendió perfectamente y aprovechó su buen pitón derecho para recetarle muletazos con la marca de la casa.

Faena medida, inteligente, rematada con una extraordinaria estocada a recibir. Cortó la única oreja de la tarde que una vez mas confirma su idilio, justificado, con Sevilla. Me gustó El Juli, en todo momento, aunque no bordase ninguna faena. Me sedujeron, aparte de la técnica, su serenidad y suavidad de capote, los hondos y bellos muletazos que extrajo de su primero y un inicio de faena doblándose por bajo majestuoso en el siguiente.

Me apetece mucho volver a verle, aunque resulte curioso después de tantos años presente en todas las ferias, pero cuando a la maestría se le une el poso,como es el caso del madrileño y de Manzanares, el espectáculo se saborea como el vino de una gran
añada.

Roca Rey estuvo hecho un tio y ante un lote poco propicio se la la jugó con una verdad estremecedora. No pudo sonsacarle nada a su primero, que no cesó de hacerle hilo, y ante el sexto el arrimón en un palmo de terreno, con los pitones rozandole sin cesar la taleguilla, hubiera merecido la recompensa de una oreja tras una buena estocada. Se la pidió parte del público, pero al resto le asustó la actitud del peruano, una reacción de « señoritos » que aprecian mas lo artístico que el valor desnudo.

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