SAN ISIDRO 8 : ESTAS FUERA!

La plaza de Madrid tiene dos públicos: los aficionados que la prestigian y los gritones que la avergüenzan. Estos son menos pero, por su gritos, parecen más. Su chillido preferido dice «¡estás fuera!».

Y se lo dice al torero para que cite cruzado con la embestida del toro, lo que es aconsejable con el toro parado -para incitarle-, con el que desparrama la vista -para disuadirle, con el informal -para que se reuna con el torero. Pero no es. sin embargo, aconsejable, con el toro manso y noble -porque lo disuade-, con el débil -porque lo rompe-, con el pronto -porque lo descarrila hacia afuera-. Es más, cuando el toro embiste, pasa y no coge al torero, éste, afortunadamente, siempre está fuera. Pero esta sencilla explicación no la entenderán nunca los gritones defensores de la pureza. Normal, son ultras, los pelmazos talibanes del toreo.

El resto de la plaza valoró que frente a una fea y mala corrida de Jandilla, Sabastián Castella se mostrara como un maestro consumado, apreció que Emilio de Justo luchara con tesón y perdonó al toricantano, pues tuvo pocas opciones.

¿Conclusión? Si comparásemos la ganadería brava con la industria de automóviles, diríamos que Jandilla es una buena marca, pero que los modelos elegidos no lo eran. Si comparásemos a lo toreros con los pilotos, concluíríamos que no tuvieron coche. Y si pensamos en el incomparable talibán de Las Ventas constataríamos que hacen más ruido que los bólidos. Una pena, Está fuera… de lugar.

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