SAN ISIDRO 11. EL INFIERNO DE LOS TOREROS

Para conmemorar el centenario del encaste Albaserrada, la Feria de San Isidro ha programado cuatro corridas. La primera, de José Escolar, presentó seis toros grandes, entipados, fea y desigualmente armados.

Parecía un desecho. Mostraron genio, o sea agresividad defensiva, defecto exclusivamente derivado de la mansedumbre. En la plaza, muchos lo confundieron con la casta, cualidad derivada de la bravura, y a varios los aplaudieron en el arrastre,

Las víctimas propiciatorias fueron Fernando Robleño, Gómez del Pilar y Ángel Sánchez. Milagrosamente, Robleño se relajó, se hundió y con inaudita naturalidad toreó de muleta a su segundo toro. Lo mató de una gran estocada y el presidente no quiso darle la oreja. ¡Qué gran torero! Gómez del Pilar, valentísimo, se jugó la vida inutilmente con sus dos toros. Y Sánchez mostró que su buen corte merece otro tipo de ganado.

Mal comienzo de la saga Albaserrada.

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