SAN ISIDRO 12 : EMILIO DE JUSTO, CUMBRE DEL TOREO

El sexto de Victorino Martín fue un tobillero con clase. Antes de que lo picaran y se doliera o diera muestra de falta de energía, embistió bien al capote de Emilio de Justo, que le dió, hasta el momento, las mejores verónicas de la feria, lances que volvió a repetir, a similar altura, en un quite, Con la muleta embebió, toreó, alargó las enclasadas embestidas del toro.

Y lo hizo con un trazo sublime, con un temple deslumbrante, con una torería fuera de lo común. Cerró, con Roca Rey y Pablo Aguado la terna estelar de esta feria. Mató de una gran estocada y le concedieron una oreja. El premio supo a poco. Antes, había partido la plaza en dos. Los cinco toros restantes, finos de estampa – por lo tanto, de trapío no bien apreciado- y de mal juego, estrellaron a Daniel Luque -una pena ver a un torero tan bueno con ganado tan malo- y a Octavio Chacón, quien con un hábil toreo sobre los pies terminó cabreando al personal.

Mala racha, la de los «albaserradas».

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