SAN ISIDRO CORRIDA 6 : EL PILAR CAMBIA DE GENERO

La ganadería El Pilar ha pasado de la clase a la aspereza, de la casta al genio, de la comedia al drama. Antes, sus toros eran gigantes bonachones, ahora son dragones encornados.

Altos como caballos y voluminosos como rinocerontes, dan tranquilidad a Florito, veedor de Las Ventas, no se devuelve ni uno, contentan al Tendido 7, garante de la pureza, y pasman a los aficionados amantes del toreo y la bravura. Sus antiguas e inerciales embestidas -tampoco me gustaban- se han trocado en violentos derrotes, envites arrepentidos, inercias resabiadas, Dicen que su encaste procede de Domecq, pero exhiben un salto atrás, al origen de esta ganadería: un cruce de Miura con Veragua.

Los matadores, Juan del Álamo, José Garrido y Gonzalo Caballero, les hicieron frente como jabatos,  los tres fueron cogidos y uno, Caballero, enviado a la enfermería con una grave cornada. ¿Su error? Quererlos torear, no lidiarlos como merecían aunque hubieran encrespado a los cabales: a machetazo limpio. ¿Y la afición? Unos, tan contentos en su defensa de las esencias, y otros, los más, defraudados porque las esencias sean tan feas. Yo soy de estos últimos.

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