SEVILLA 2019 : EL JULI, ROCA REY ET MORANTE

Se han lidiado corridas de Torrestrella (con más genio que casta), Garcigrande (encastada, con un toro muy bravo), Núñez del Cuvillo (floja, brava, con un toro de indulto) y Victorino Martín (correosa y bravucona). Hubo emoción en las tres tardes. Casi siempre la pusieron los toros, pero los toreros la incentivaron más.

Como han pasado unos días y supongo que ustedes han estado en la plaza o la han visto por la tele o han leído leído críticas, desecho todo lo irrelevante y mencionaré tres acontecimientos que pasarán a la historia de La Maestranza. La faena de El Juli al quinto toro de Garcigrande, un toro bravucón al que convirtió en bravo toreándolo con un mando, una cadencia y una inspiración insuperables. Fue una faena de rabo, premiada con dos orejas que sumadas a una que había cortado a  su primer toro le permitieron abrir la Puerta del Príncipe. Julián López es un torero de época.

Roca Rey evoca a Manolete, no por su estilo sino por una grandeza y una torería a las que no se pueden poner adjetivos. Y porque conmueve a las plazas por encima de todos los toreros. Su faena a un sobrero muy serio y peligroso de Núñez del Cuvillo mereció las dos orejas, pero lo mató una atravesada que hizo guardia. Y su faena al sexto pasará a los anales del toreo como algo nunca visto, por su emoción, profundidad y belleza. Tampoco la quiero adjetivar: a veces, el arte de torear no se puede traducir a palabras. Sí puedo asegurar que nunca veremos otra faena así. Era de rabo, pero el presidente, asustado, no se atrevió a concederlo.

Y Morante, el toreo a la verónica -belmontismo gitano-, la chicuelina -los dos Manueles: Jiménez y González- y el pase natural -Pepín abelmontado-. O sea, puro Morante. ¿Cortó orejas? Y a mí qué más me da.

Pero los tres mejores muletazos de la feria los ha dado -por el momento-Emilio de Justo a un «victorino» sin afición a embestir. Y el toreo más robado a otro «victorino» con casta y sin bravura lo hizo Antonio Ferrera. Lo demás, sincertamente, se me ha olvidado.

De la alternativa de Guillermo Hermoso de Mendoza hablaré porque la acabo de ver. El chaval estuvo bien, como Pablo, su padre y padrino, como Lea Vicens, su testigo. Pero ninguno me interesó. Por culpa del inofensivo toro de rejones, manso, sin raza, receptor pasivo de rejones y banderillas, una vergüenza. La encaste de Murube ha se ha pasado de la raya. Son toros para una fiesta escolar de fin de curso. Por eso, el rejoneo ya no llena las plazas.

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