JOSE TOMAS : COMO SIETE AÑOS ATRAS

Había expectación y las entradas de la feria de Granada se vendieron como un suspiro para ver a José Tomás. No había vuelto a verle en el ruedo desde su encerrona histórica de Nîmes en el 2012. Fue como un reencuentro. Con la misma entrega, la misma actitud, la misma profundidad y un repertorio de una riqueza increible.

Quizás con aún mayor temple, relajo y pases que no le habiamos visto. Los toros elegidos respondieron -salvo el tercero, flojo-, permitiendo al de Galapagar expresar toda su tauromaquia. Describirlo se me antoja imposible : recuerdo, entre otros momentos, una serie de estatuarios extraordinaria como inicio de su primera faena, profundos naturales a lo largo de toda la tarde, unas trincheras, pases de pecho interminables, los lances de recibo a su último toro, 21 consecutivos -con un desmayo y una lentitud inverosimiles.

A la salida de la plaza, reencontré esa sensación que ya tuve en Nîmes en el 2012 : la de haber asistido a un espectáculo único, lleno de verdad, colmado por ese abanico tan amplio del toreo de José Tomás. Tan a gusto que no me apetecía volver de nuevo a una plaza, para quedarme con el sabor de lo vivido. No olvidaré tampoco al público coreando « Torero ! Torero », con tanta fuerza, tanta pasión, que no se oía ni la música.

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