LA BREDE 2019 : LA CLASE, LOS DESTELLOS Y LO FESTIVO

Daniel Luque dió los mejores muletazos de la tarde y también los mas profundos. La faena a su primero fue perfectamente medida, no le sobró un pase y cada uno fue justificado y con gusto. Habría tocado pelo de no haber marrado con el acero.

Su segunda faena fue una lección de toreo, con clase, un gusto depurado, dándole al toro sus tiempos. Toreo exquisito, para paladares exigentes, con una solera que no todos los presentes supieron catar. Faena importante por la que recibió una oreja que hubieran sido dos de ser mas eficaz con la espada.

El público vibró con los destellos, el sabor del toreo de Juan Ortega, un diestro con un tremendo potencial, pero que no supo o pudo acoplarse a su primer Fuente Ymbro. El último de la tarde, un gran toro, le permitió expresarse, con esa gracia, ese duende tan del sur, aunque la faena no fuese redonda.

El triunfador de la tarde fue Juan Leal. Ante un buen lote de Fuente Ymbro, interpretó el toreo como él lo siente : entregado, vibrante, asfixiante, pero falto de relajo y de profundidad. En todo caso, una vez mas enganchó con un público festivo que le sacó a hombros tras estocadas mas que defectuosas

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