SAN ISIDRO 14 : UREÑA, CON TORO Y SIN TORO

La corrida de Alcurrucén fue como muchas de hoy en día. Bien presentada y noble, sus embestidas no eran buenas. Cortas y altas, tardas y sin celo, no eran escandalosamente malas, pero sí poco aptas para el toreo perfecto que se exige en esta plaza.

Frente a tan insulsos toros fracasó David Mora, no porque no fuera capaz de torearlos, sino porque su toreo de muleta -no el de capa- era muy feo. Así, sin paliativos.

Tampoco pudo triunfar Álvaro Lorenzo, con el peor lote, aunque se le vio muy por encima de sus toros. Los de Paco Ureña no fueron mejores, pero al murciano le estimularon sus defectos, y de sus limitaciones extrajo virtudes. Inspirado, con valor y mucha torería logró una faena original y muy pura, basada en el toreo fundamental, que le valió una merecida oreja. Su actuación salvó una tarde de toros mansos que parecía condenada al tedio.

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