SAN ISIDRO 21 : TOROS MOSTRENCOS Y TOREROS BUENOS

La corrida de El Ventorrilo era grande, vieja, poderosa, muy armada, pero todos los toros, menos el sexto, parecían toros de media casta. No embestían, derrotaban.

No acometían, se defendían. Eran a la vez agresivos y cobardes. Al único bravo, que Eugenio de Mora toreó en sustitución de Sebastián Ritter, cogido gravemente en un quite que hizo al cuarto de la tarde, le cortó una merecida oreja. El mencionado Ritter estuvo muy valeroso con el único que mató, Y Francisco Espada toreó a sus endemoniados toros con pureza y verdad, como si fueran ángeles del cielo.

 

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