SAN ISIDRO 23 : UNA GRAN TARDE DE TOROS

La grada joven, que está llena de jóvenes viejos, y los integristas del tendido 7, que no tienen remedio, estaban dispuestos a destruir la tarde. Les dio motivo el primer toro de El Juli, blando de remos, y taparon con pitos su muy buena faena.

No pudieron con el primer toro de Diego Urdiales, un torancón con cerca de seis años, encastada bravura y secas embestidas, al que cuajó un faenón malogrado con la espada. Tampoco pudieron, aunque lo intentaron, en el segundo toro de El Juli, un jabonero con seis años y 620 kilos, al que el maestro de Madrid le impuso una estupenda faena, muy medida porque al toro lo asfixiaban sus carnes. Lamentablemente, los dos fallaron toreros con la espada y su labor se vio privada de las orejas que habrían demostrado el buen toreo visto en la plaza.

A los dos les acompañó Diego Ventura, muy torero frente a dos mansos y que cortó una oreja. Los toros para los de a pie fueron de Núñez del Cuvillo, bravos, y para el de a caballo, de Los Espartales, mansos.

La tarde se vio taurinamente perturbada con demasiados vivas al Rey y a España. Una vez no está mal, pero ciento es una estupidez.

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