SAN ISIDRO 25 : TRABAJAR EL FRACASO

Toros enormes, con una morfología que perturba sus prestaciones, el ritmo, la profundidad de la embestida; con un peso que frena su movilidad, clave de la emoción; con una edad excesiva, de cinco a seis años, cuando el toro aminora su combatividad.

Un público que solo se conmueve con el toreo perfecto que únicamente es factible con el toro bravo y vivaz y que censura colocaciones del torero en el cite con tanta soberbia como desconocimiento. Y viento, un viento que destruye las órdenes de los engaños -capa y muleta- y deja a los toreros indefensos ante el toro.

Ante esta tesitura no me parece ético juzgar a los toreros Morenito de Aranda, Pepe Moral y José Garrido con los toros desmesurados, viejos y cornalones de Fuente Ymbro.

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