LUQUE EN FIGURÓN.

Hubo cosas importantes en esta feria de Toros y Salsa pero sobresalió una actuación portentosa del torero de Gerena. De no pinchar, le hubiera cortado sin lugar a dudas el rabo al toro de Algarra.

Para el que firma, fue una faena mas maciza, mas contundente que la de Bayona al toro de Pedraza. Toreó de capote de maravilla, con unas verónicas sedosas, de compas lento, embriagadoras. Midió mucho el castigo en varas e inició la faena de muleta con similar dulzura, enseñándole los caminos al toro con unas muletazos de aroma perfumado, sin forzar al toro y todo ello con naturalidad.

El buen toro de Algarra no pudo mas que entregarse y todos saboreábamos el toreo grande que alcanzó su culmen en las mas relajadas luquesinas que le he visto dar. Tras ello llego algo inesperado, con apenas media muleta, se enroscó en una variante de las luquesinas en redondo. Tres o cuatro veces, el toro le siguió en unos circulares inverosimiles con el público en pie, alucinado. Y lo volvió a repetir tras coger la espada. Luque está en un momento extraordinario y le falta muy poquito para situarse en los puestos de mando. En el otro toro, que no dio juego, pudimos una vez mas deleitarnos con su soberano toreo de capote.

Esa misma tarde tuvo una actuación importante, aunque de menor calibre, Miguel Angel Perera. Impactó su firmeza, su actitud, su poder y le hizo un guiño a Luque rematando su faena de dos orejas con una serie de Luquesinas. En el otro no pudo hacer nada y pegó un mitin con la espada.

Pablo Aguado tuvo en suerte al mejor toro de Algarra con el que estuvo bien pero por debajo del astado. Sus verónicas tuvieron acento del sur, bien acompasadas, dibujadas, pero sin ese cuajo de las de Luque. Con la muleta estructuró una buena faena a la que le faltó desgarro. Cortó una oreja a un toro que era de dos. En su primero, al igual que sus compañeros, no pude sacarle nada a las sosas embestidas de su astado.

Uno de los hechos mas destacados de la feria fue evindentemente la encerrona de Emilio de Justo con los toros de Victorino. Una tarde de mucho peso con toros ásperos en conjunto, que pedían el carnet. Hubo un toro mas noble, el tercero, con el el que llegó a gustarse a finales de faena con unos naturales con la diestra. El torero se mostró firme toda la tarde, entregado pero no fue una tarde rotunda. Faltó esa gran faena, una variedad en el capote que no pudo darse por la condición de los toros y su toreo de muleta tuvo verdad pero se echaron de menos los muletazos de categoría que este torero lleva dentro. La gente estuvo con él, le apoyó en todo momento, el diestro cortó cuatro que no reflejaron lo que sucedió en el ruedo. Fue una gesta, eso es indiscutible, pero en el fondo pocas cosas quedaran en el recuerdo.

La novillada de José Cruz resultó fuerte de presentación y desigual de comportamiento. Hubo un gran novillo al que le tributó una vuelta póstuma, de gran calidad ante el que el novillero Jean Baptiste Molas anduvo dubitativo evidenciando sus carencias y falta de experienca. Tiene gusto, aunque algo afectado, necesita rodarse mas. El que anda sobrado es Diego San Román que gustó al público por su valor, su variedad capotera y su firmeza con la muleta. Dejó algún detalle de muy buen corte Alejandro Mora pero sus novillos le impidieron lucirse mas. Aún asi, apetece volverle a ver.

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