UNA RUINA, UN INEPTO Y UN TOREROUNE RUINE, UN INAPTE ET UN TORERO

Valencia, 16 de marzo. Hace años había un cabaret, « La Bodega Bohemia », en el barrio chino de Barcelona, donde artistas muy ancianos se caricaturizaban a sí mismos porque no podían hacer otra cosa. La gente se reía de ellos y nunca se supo muy bien si ellos se reían de la gente. Era patético. Pero en las corridas de toros no hay sitio para la risa. En el ruedo hay un hombre y un toro y, salgan las cosas como salgan, eso es serio. Digo esto porque la presencia del « Soro », antiguo mito local, me recordó la bodega bohemia. Afortunadamente, « El Soro » no quiso jugar al « Soro »: el toro lo aterró. Y la gente fue buena. Lo recibió con amabilidad y lo pitó sin acritud.

El cartel lo componían toreros valencianos que llevaron mucho público a la plaza, a pesar del frío reinante. Un público santo, que perdonó

todo, al « Soro », a Jesús Duque, un torero inepto que toreaba peor que un aficionado práctico, y se consoló con la disposición y el valor de Román, que intentó toda clase de suertes y alguna le salió. Cortó una oreja.

La corrida de Capea, bien presentada, no tuvo suerte en el sorteo. Tampoco fue buena, pero también fue santa, los toreros salieron por su pie de la plaza. Pasemos página.

Valence, 16 mars. Il existait il y a longtemps un cabaret, « La Bodega Bohemia », dans le quartier chinois de Barcelone, où de très vieux artistes se caricaturaient eux-mêmes parce qu’ils ne pouvaient plus faire autre chose. Les gens se moquaient d’eux et on ne sut jamais si eux se moquaient des gens. C’était pathétique. Mais dans les corridas de toros il n’y a pas de place pour le rire. En piste il y a un homme et un taureau, et quoi qu’il arrive, c’est du sérieux. Je me réfère à cela car la présence de « El Soro », ancien mythe local, me rappela la bodega bohême. Fort heureusement, le « Soro » ne voulut pas faire du « Soro » : il était terrifié. Et les gens furent gentils. On le reçut aimablement et on le siffla sans rancœur.

L’affiche était constituée de toreros valenciens qui amenèrent beaucoup du monde aux arènes, malgré le froid. Un public saint, qui a tout pardonné à « El Soro », à Jesús Luque, un torero inepte qui toréait pire qu’un aficionado pratico, et se consola avec l’engagement et le courage de Román, qui essaya toutes sortes de suertes et en réussit quelques unes. Il coupa une oreille. La corrida de Capea, bien présentée, n’eut pas de chance au sorteo. Elle ne fut pas bonne non plus, une dame de la charité, les toreros sortirent à pied des arènes. Tournons la page.

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