APOTEOSIS DE DANIEL LUQUE

Daniel Luque (tres orejas) es una figura del toreo que no lo es por una sola razón: no haber abierto las puertas grandes de Madrid y Sevilla.

En todo lo demás: maestría técnica, pureza en la ejecución del toreo, belleza en el trazo de las suertes, personalidad en el ruedo, arquitectura rematada de las faenas, improvisaciones sugeridas por los toros, Daniel es tan bueno como el mejor y mejor que todos los demás.

En Valdemorillo lo demostró ante un buen lote de Montalvo, que lidió una gran corrida también aprovechada por Álvaro Lorenzo (dos orejas), que dio una exhibición de temple. Menos bien le salieron las cosas a López Simón (una oreja), premioso en entenderse con un buen toro y sin ideas frente al otro.

Finalmente hay que felicitar a la nueva empresa de Valdemorillo. Carteles con dos grandes ganaderías y seis buenos toreros. Y como merecido premio: dos grandes aforos en dos días oscuros. ¿Hay o no hay afición?

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